miércoles, 22 de mayo de 2013

Con los pies en Canadá

Después de la experiencia de Tok, tenía unas ganas terribles de salir zumbando de allí. El problema, porque siempre hay un problema, es que me separaban unas 95 millas de la frontera canadiense y otras 10 millas hasta Beaver Creek, ya en el Yukón, y por enmedio parecía no haber gran cosa, así que la cuestión era como dividir las etapas, en 2 ó 3.

Con esto en la cabeza pero sin hacerle mucho caso salí de la habitación, hice las compras pertinentes para varios días de comida y me lanzo a la carretera que ya está completamente despejada de hielo. El terreno es llano, incluso en ligerísimo descenso, el viento de costado pero también ayuda y por delante una recta de unos 10 km (ME ABURRO!!!). El día está completamente despejado y la temperatura ha subido notablemente, así que avanzo a un ritmo trepidante para mis estándares.

La larga recta
Había chequeado el perfil que tenía por delante a través de Google Maps por lo que preveía lo que más tarde se me vino encima. Bueno, no lo preveía, pero quedo mejor así.

Y es que del llano no pasamos a la montaña, si no a bordearla, subiendo y bajando pequeñas estribaciones de la cordillera. Subiendo una cuesta de 1 milla, bajando otras 0,8 millas, volvemos a subir, y volvemos a bajar; anda, mira, un rio!!! pues entonces volvemos a subir. Y como no hay dos sin tres, el viento comienza a darme de frente. La verdad es que más allá del cansancio no estaba preocupado ya que contaba con tener que dormir al raso, pero el día iba my bien y quería hacer unas 50 millas para dejar el día siguiente ya planteado, y hete tu aquí que, aparecido de la nada (porque por mucho que le preguntes a Google no aparecerá) tenemos una estación de servicio en la intersección con Northway (el cual es un pequeño pueblo, a unas 9 millas de distancia habitado principalmente por nativos americanos... indios). La amable dueña es una señora de edad difícil de definir, con muchos tiros pegados, eso está claro, pero con el pelo negro azabache y la piel sin señales de arrugas.

Entro al trapo y consigo que me deje acampar en un prado delante de la gasolinera y usar las duchas por un par de dólares, me zampo unas alitas de pollo que me saben a gloria (la señora me ofrece las "spicy" pero algo en su mirada me dice que me haría crecer pelo en el pecho) y me pongo a montar la tienda.

Ha pasado ya un rato desde que estoy leyendo cuando escucho un -knock, knock, ¿estás despierto?-  y algo mosqueado me asomo a ver quien me va a decir que no puedo acampar ahí, pero más equivocado no podía estar. Una señora había parado el coche para dejarme unas botellas de agua como bienvenida a Alaska. Empiezo a rehusar indicándole que ya estaba servidor pero finalmente decido aceptar por la cara de decepción que me estaba poniendo. Poco a poco voy recuperando la fe en la humanidad... pero poco a poco aún, eh!.

Amanece un nuevo día (casi es un decir, porque no parece que anochezca) y decido cargarme un café y unos bollos en la tienda. La señora me cuenta que esa noche un hijo suyo ha tenido que llevar a su nieto hasta Fairbanks porque se había puesto malo, y aunque seguía en Fairbanks ya se encontraba mejor. Había llevado al niño a Tok en coche y desde allí en avioneta hasta Fairbanks. Estamos hablando de más de 400 km de distancia. Las reflexiones las de cada uno.

Según mis cuentas, hasta Beaver Creek son unas 60 millas (100 km mal contados), y me encuentro muy optimista, así que me lanzo a por ellos. Y comenzamos con la cantinela de ayer, sube colina, baja colina, sube colina, etc, pero hoy el viento sí que está en contra, así que me lo tomo con algo más de calma. El truco está en ponerme la braga por encima de las orejas, ya que así se escucha menos el viento y pierde parte de su poder desmoralizador, la parte mala es que empieza a hacer un poco de calor y en breve esta prenda pasará al baúl de los recuerdos.

Llevo unas 30 millas y va tocando parar a comer, latita de chile con carne y manzana de postre, y de repostre nos tiramos en la hierba a leer un rato, que bañarse recién comido te corta la digestión. Así que tras una hora me arrojo de nuevo al asfalto, pero ya empiezo a notar el peso de los kilómetros, y cada nueva colina que aparece me empieza a mermar un poco más. Por suerte llegamos a la última (nunca es
la última, da igual lo que os diga) y tras un largo valle llegamos a la frontera americana. Y aquí empieza la agonía. Porque llego con las 40 millas recién cumplidas y hay un hermoso cartel que indica que la frontera canadiense está a 20 millas, y aunque ya lo sabía, no había caído en el detalle que no se si uno se puede parar a acampar o no, así que para evitar problemas, pues toca zamparse esas 20 millas. Y para rematar, la señora de la gasolinera me dijo que desde la frontera había unas 10 millas hasta Beaver Creek ¿pero que frontera? Anda que si me tengo que meter 30 millas más... porque hay un detalle que no había comentado, desde antes de hacer la noche anterior no había cobertura de movil y ya empezaba a imaginar las llamadas preocupadas, así que había que llegar a Beaver Creek, fuera como fuese.

Nos arremangamos los machos y a pedalear de nuevo. La Alaska Highway en tierra de nadie está muy abandonada, mucho. Por tramos es una pista de tierra. No obstante, cuanto más se acerca uno a la frontera canadiense mejor es el firme, y menos cuestas hay, y más fresco es el aire y los pájaros cantan más alto... vamos, que me moría por ver un policía montado de esos de los dibujos (no, sólo en los dibujos).

Llego al puesto fronterizo y solventamos los trámites con las palabras nunca dichas "no me pongas problemas con el visado"; "pero que diablos haces con esa bici, ¿y porque hueles tan mal?" Sello en el pasaporte y después las palabras que me llevaron al paraíso, Beaver Creek está a 2 kilómetros.

Y aquí estoy. Disfrutando de mi reciente entrada en un nuevo país, una nueva región y un nuevo huso horario.

El nuevo objetivo es Whitehorse, a unos 450 km. Unos 6/7 días si todo va bien.

Escapando de Tok: http://www.movescount.com/moves/move13902293
Entrando en Yukón: http://www.movescount.com/moves/move13902325

Pd. Me ha resultado curioso como en la Glenn Highway casi todo el mundo me saludaba mientras que en la Alaska Hihgway es mucho más raro. ¿será porque habrá muchos ciclistas por delante mía?
Pd2. Primera miniavería, una de las calas ha perdido un tornillo. Habrá que ver que se puede hacer.
Pd3. Aunque en los moves lo podéis ver, entre los dos días he consumido una estimación de 7000 calorías. Leí una vez que Phelps consumía 6000 caloría diarias en sus entrenamientos... impresionante.